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Yamaha Ténéré 700: sobrepasará tus límites en carretera o en el campo

Se trata de una moto pensada para durar muchos años exigiendo a cambio muy poco mantenimiento y ofreciéndote a cambio un pilotaje puro, sin aditivos, y sin más límites que el de tu atrevimiento.

Yamaha afinó un ligero y rígido, pero a la vez confortable y absorbente, bastidor de acero que envuelve un motor, el CP2 estrenado con la archipopular MT-07, que ha resultado ser un corazón perfecto para una trail ligera como esta.

El caso es que su motor no es ni mucho más voluminoso ni mucho más pesado que un moderno monocilíndrico (de hecho, es más compacto y ligero que un antiguo 660, por ejemplo), y aporta elasticidad y finura, además de una excelente capacidad de estirada.
Retorno a lo esencial
El caso es que el aspecto final de la Ténéré 700 es sorprendentemente parecido al de los prototipos T7, y ambos se inspiran claramente en las motos de raids de los últimos tiempos.

Pero como quiera que la Ténéré es una moto que aspira a ser utilizada cada día, cuenta con unas suspensiones KYB muy humanas y con un tacto de mucha calidad, con recorridos de 210 y 200 mm delante y detrás, respectivamente.

En el caso de la horquilla, se permite jugar con los hidráulicos y llegar a equipar, en uso intensivo por el campo, unos purgadores de aire, al más puro estilo de las buenas preparaciones endureras.

Las llantas montan ruedas de medidas muy camperas, 21 y 18” de diámetro, y llegan de serie calzando unos Pirelli Scorpion STR que son la máxima expresión de la polivalencia, ya que permiten casi cualquier barbaridad en asfalto, pero se muestran igualmente aptos en carreteras sucias, con gravilla, o al abandonar el asfalto, donde si no te excedes, pueden hacerlo todo salvo enfrentarse a mucho barro. Todo un acierto.

Detalles muy endureros: el guardabarros puede elevarse para superar zonas embarradas

Más detalles que dejan claro que el campo era una prioridad: el puño del gas es directo, con doble cable, con total facilidad para poder seguir en caso de avería y sin nada que temer en cuanto al agua o la arena. La instrumentación es muy sencilla, sin florituras, pero con todo lo esencial comandado desde el manillar (mano derecha) y con una pantalla LCD montada dentro de una caja muy robusta, que a su vez se ancla de modo elástico al frontal de la moto.

Por encima discurre una araña de material plástico mezclado con fibra de vidrio, algo fácilmente reparable con adhesivo epoxy si sufres una caída fea en alguna pista marroquí, por ejemplo. Y de ella se ancla una barra ideal para llevar un GPS o un road-book de modo fácil y seguro.
La instrumentación es espartana, pero también es aparentemente indestructible, y está lista para ser combinada con tripmasters, GPS o demás instrumentos de navegación
Los frenos cuentan con discos, pinzas y bombas que pueden parecer, a priori, infradimensionados para lo que se estila hoy en día. Pero resulta que nada que ver, que lo que se busca es que no haya exceso de mordiente inicial en el campo, y se consigue un sorprendente buen comportamiento entre curvas de asfalto.

En campo se portó como una verdadera moto de inspiración dakariana, pero es que, al cubrir tramos de asfalto, desde el más roto hasta el mejor cuidado, nos encontramos con una mayor agilidad de lo esperado, y con una estabilidad imperturbable.

El transfer de masas, si tienes la precaución de aplicar una leve presión sobre el pedal trasero antes de frenar con el delantero, por muy a lo bruto que lo hagas, es muy contenido, así que la moto te da mucha confianza al no descomponerse como podrías esperar de unas suspensiones de largo recorrido y de un tren delantero alto.

Minimalista la mires por donde la mires: el piloto trasero es una simple tira de leds y los intermitentes, como los retrovisores, suponen poco que romper en caso de caídas en tierra, además de ser fungibles económicos en ese supuesto
Por si fuera poco, los amantes del campo duro podrán desconectar fácilmente el ABS (ojo: de ambas ruedas, no solo de la trasera). Y en cuanto a la ergonomía, la moto es estrecha en la zona central y permite tanto agarrarla bien con las botas y las rodillas al pilotar de pie como desplazar tu cuerpo adelante y atrás a la hora de maniobrar o afrontar cambios de pendiente.

En una presentación en la que pudimos pelearnos con la Ténéré en todo tipo de condiciones, y a lo largo de dos jornadas completas, nos encontramos con un motor de carácter tan adecuado a esta moto (la entrega de par es más lineal que la lograda en las versiones de carretera, mucho más puntiagudos), con un escalonamiento de cambio ideal y con un consumo muy ajustado.

Ese carácter, añadido a unas absorbentes suspensiones –pero nunca blandas en exceso, más bien tiran a firmes– y, sobre todo, a un chasis que te lo pone todo fácil, es el que hace que esta Ténéré puede acabar teniendo una legión de adeptos, convertidos a ella tras probarla y descubrir algo que ya sabíamos, pero que las dos últimas décadas nos estaban haciendo intentar olvidar: que en este tipo de montura, contar con menos kilos es más importante que disponer de más potencia.

El amortiguador trasero tiene cuerpo de aluminio para disipar mejor el calor y cuenta con un pomo remoto para variar la precarga.

FUENTE: Solo Moto

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